Odio esos días en que te levantas genial, tienes ganas de todo, sientes que hoy vas a ir a por todas y al final, terminas el día echa polvo, acostada en tu cama, sin poder parar el torrente de lagrimas que fluye por los ojos.
¿Y como a podido cambiar todo tanto en algunas horas? pues simplemente por una mala decisión, por una situación que no querías que ocurriese, o por una simple palabra. Por algunas de esas cosas puede cambiar todo tanto hasta desmoronar tu día y convertirlo en uno de esos días grises. Lo peor es cuando llevas unos días levantándote con ganas de todo y pensando que sera un nuevo día pero al final descubres que al acabar el día volverá a estar todo gris. Y al final la esperanza se perderá, desaparecerá, para no volver nunca mas.

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