martes, 4 de enero de 2011

Un triste final para una historia única.

-¿Te cuento una historia?
+Vale
-Erase una vez dos estrellas. Eran estrellas brillantes, las estrellas más brillantes del firmamento. Destacaban entre las demás personas. Eran dos enamorados. Pensaban que el amor podía con todo. Podría contra la distancia, la desconfianza, los celos, contra su familia. Pensaban que eran las personas más felices. Poco a poco se fueron alejando de todo. Perdieron sus amistades, sus propias metas, sus ilusiones, su familia… lo perdieron todo menos el amor de cada uno. Se querían más que nunca, hasta que él cansado de brillar con ella, quiso cambiar. Ella se quedo sola. Lo dio todo por él, y ahora él no estaba. Sufrió tanto que termino por no disfrutar de la vida. Él finalmente volvió al lado de su amada. Pero su amada no era la misma, no era ella. La había cambiado tanto, habían dejado tantas cosas, que ahora ella no tenia vida. Al final la triste amada murió de soledad. Y él se volvió loco de no tener a su amada, a su vida, su mundo cerca de él. Un triste final para una historia única
+Valla, es… muy triste.
-Si
+¿Por qué me cuentas esta historia?
-Para que no te pase. No dejes tu vida por una persona. Porque cuando esa persona falte, tú te quedaras sin vida. Puedes ser feliz con esa persona, la más brillante de las estrellas,pero no des tu vida por él. No cambies nunca. No dejes de tener tu propia vida…

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