Erase una vez una muñequita de cristal. Era tan delicada pero a la vez tan fuerte con su coraza de metal... Mostraba fuerza, determinación, una muñeca como ninguna, pero a la vez se sentía desquebraja en sus entrañas. Cansada de que jugaran con ella, un día se quito la coraza, y mostró sus cicatrices, se subió a un gran peldaño, y acabo con su figurita de cristal, miles de pedazos, que no se volvería a unir nunca mas en el suelo descansaban. Y así llego, su final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario