viernes, 21 de septiembre de 2012

Sin tu luz ya no hay amor ni dolor.


Eras tú, ese que decía que tenía para mí la vida entera, ese que venía prometiendo primaveras en invierno; ese que decía que guardaba para mí lo verdadero, ese que venía con promesas y con cuentos de los cuales solo me quedan lamentos. Esa no era yo, eras tú. Nos vimos crecer. Y ahora me quedo el ayer 
Ahora no me apetece dar buena cara ni disimular, estoy cansada, estoy herida. Lucho por algo que no tiene sentidoY sin querer me enganche a tu piel, sin darme cuenta de tu lado cruel, supongo que no lo quise entender.
El tiempo se detuvo en aquel último abrazo que sentí que ya no había nada por lo que luchar y los intentos solo sirvieron para alargar la agonía. Mientras yo bebía del agua de tu cuerpo, tú matabas mi esperanza dando tumbos por mi alma, absorbiendo mí cariño y mis esfuerzos por luchar en una farsa sin salidaYa no me vale ser un objeto de usar y tirar. Todo tu arte estaba en engañar. Eres cobarde.

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